jueves, 28 de junio de 2012

Escenas en lo urbano.

Una caminata por el parque al lado del rio, en donde se aprecia el expirar del otoño. Un café late en una terraza, acompañado de un cigarro con sabor a menta. Un reproductor de música que te cuenta historias del médico que al nacer dijo que eras un retrasado, siendo que al final eras un superdotado. Perdido por la ciudad, conociendo el rumbo, sin embargo ese afán de perderse en los sueños e ideas de la gente que ves a tu alrededor.


Una ciudad con muchos submundos. No me imagino cuantos universos en paralelo encontramos en tan solo una avenida, sin embargo son tan fugaces que se pierden al cruzar el semáforo. Si tan solo se detuvieran un minuto y ver todo lo que gira a su alrededor: cada persona, cada historia, cada nebulosa, una energía, miles de ideas... Somos seres tan individualistas que no nos detenemos a mirar lo que nos rodea.


Y de pronto cae la lluvia, una conversación bajo ella, muchos paraguas a tu alrededor, calles que se vuelven ríos y expediciones para poder cruzar la calle... Bendita esa lluvia que limpia la ciudad, no obstante maldita por inundar los sueños y sustentos de pueblos que no tienen un techo para disfrutar de la lluvia.


Historias que solo ocurren en Santiago, minutos de existencialismo alrededor del cerro Santa Lucía...


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