Llega un nuevo día y debes preparar la armadura para la bomba de sentimientos que hay al atravesar la puerta. al otro lado de ella hace frío, augurando un Julio muy congelado, haciendo desangrar cualquier corazón infectado con emociones.... ni el mejor de los pitonisos del momento presagiaría tal calamidad.
Él un día se puso a conversar con robots, perfectamente razonables e inteligentemente sentimentales. Seres que no derramaban ninguna cuota de alegría ni tristeza. No reaccionaban con nada, eran unos maestros del arte del pensar y de mimetizar emociones, guardándolas en cajas que vagaban en algún punto del disperso universo.
Con el tiempo se fue independizando de sus emociones y de las ajenas. llevándolos en una mochila que pesaba el doble que la de un ser humano mortal. Terminó cayendo en muchas en partes del camino donde las rodillas desangraban hasta que salía el sol.
Llegó el día en el que empezó a proceder: Guardó los sentimientos de sus amigos en lo más profundo de su universo. Roció con parafina y les prendió fuego a sus amarguras y tristezas. Sus rabias y ataques coléricos los suavizó con anestesia intravenosa, para no despertar la furia medieval (digna de caballeros, castillos, dragones). Sus miedos y angustias las envolvió y fueron a dar al bravo mar, el cual sumerge hasta los miedos mas nefastos.
y la ultima vez que vi a este sujeto seguía en lo mismo: recubriéndose de pieles para ser inmune al mundo.

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